miércoles, 23 de abril de 2014

De Castejón a la orilleta del Cinca (1h y 20 minutos aprox.)

Castejón del Puente - Hospital de San Juste - río Cinca - Castejón del Puente (7 kilómetros)

Si estáis cerca de la zona, ésta es una andada para cuando no tenéis mucho tiempo pero sí que os apetece estirar las piernas. Es corteta y con tres puntos de interés: la Vía romana en la zona de Castejón del Puente, los escasos restos del Hospital románico de San Juste y la orilla del río Cinca)

Castejón del Puente está entre Monzón y Barbastro y hay una salida de la autovía A-22 que lleva a la citada población. Cuando entramos desde la N-240, vemos una pequeña plaza y varias calles. De las dos de la derecha, no tomaremos la del extremo, sino la más "centrada". Habréis acertado si pasáis por un tramo empedrado recientemente. Desembocamos en una camino asfaltado y en un recodo, vemos un letrero que nos indica Calzada Ilerda-Osca. Ahí podemos aparcar.

Tomamos ese sendero con la vista de la ermita de la Bella al frente. Bajamos por un vallón a lo largo del cuál discurría la antigua calzada romana. No todas eran empedradas sino que aprovechaban senderos y caminos naturales como es este caso. Aún así en algún tramo de roca se ve cómo se excavó para permitir el mejor paso de los carros. A lo largo del pequeño valle podemos ver algunos campos de cultivo, restos de bordas y carteles informativos sobre la fauna, flora, historia y otros aspectos de la zona.



Este tramo corto desemboca a un camino de tierra que, a su vez, lleva a otra pista más grande. Llegaremos justo a una bifurcación con varios indicadores. A la derecha, vemos las señales hacia el puente romano y el antiguo embarcadero. Entre las señales de la izquierda, vemos el Hospital de San Juste. Hacia la izquierda nos dirigimos. La ruta no tiene misterio. Es seguir el camino que nos llevará por debajo de la autovía para hacer un giro brusco a la derecha una vez hayamos cruzado la vía rápida en sentido al río Cinca a cuya orilla acabamos el trayecto.

Un poco antes de llegar, podemos apreciar restos protegidos y muy escasos del Hospital-ermita de San Juste, de estilo románico.



Para volver, podéis hacer dos cosas: o desandar vuestros pasos por donde habéis venido o realizar un circuito continuando por la orilla del Cinca pasando por debajo de la autovía, pasando por el antiguo embarcadero y restos que según un panel indicativo parecen ser romanos del antiguo puente que cruzaba el cauce hacia Monzón. Si seguís esta segunda opción volveréis a dar con el camino principal a la altura de una fábrica, vais a la derecha y llegaréis a la bifurcación de la que os he hablado antes.


Habréis completado un pequeño circuito y podréis comenzar a subir por el pequeño valle hasta donde tenéis aparcado el coche. En total, salen unos 7 kilómetros, que yo creo que está más que bien para un rato.

¡¡¡Buena Andada!!!


domingo, 16 de marzo de 2014

La Cueva y el Mirador de Palacios ( 2 horas aprox.)

Recorrido circular por la sierra de Estada (Huesca)

El Prepirineo de Huesca es la impresionante sierra de Guara, pero también innumerables montes de menor superficie y tamaño no tan populares que también brindan magníficas oportunidades de hacer una Andadeta. Como la Carrodilla, primera frontera entre el llano y la montaña. Nos damos una vuelta por la parte de la sierra de Estada.

Tras pasar la localidad Estada (Huesca), conduciendo por la A-133, tomamos un desvío a la derecha justo antes de encontrarnos con la N-123 (carretera de Graus) Lo reconoceremos al ver una inclinada plancha de cemento en los primeros metros que se convierte en camino de tierra. Inmediatamente después, ese camino cruza el canal del Cinca. Nada más atravesar el puente sobre el canal, ya podéis dejar el coche en alguna de las pequeñas explanadas que hay.

Veréis una doble señal de madera frente a vosotros. A la derecha, señala “Ruta Senderista”. A la izquierda, “Cueva de Palacios”. Forman parte de un recorrido circular así que si vais por uno, volveréis por el otro y viceversa. Yo tomé el camino de la derecha. Durante alrededor de cincuenta minutos, vamos ascendiendo desde los cuatrocientos y pico metros hasta los setecientos y pico. Por lo tanto, pondréis vuestras piernas a prueba. Tomadlo con calma.



El camino va serpenteando por la ladera del monte entre campos de oliveras y bosque de pino y carrasca y hay pocos tramos en los que la ruta llanee. Finalmente, llegamos a una especie de semiderruido cubierto para el ganado en el que hay un cartel informativo que nos habla sobre las labores del campo y que nos advierte de que hemos dejado de ascender. Volvemos a ver unas señales de madera. Nosotros seguiremos la que nos recuerda la “Ruta Senderista” y que significa el inicio de la ruta de descenso (el resto de marcadores nos invitan a seguir ascendiendo hacia dos senderos GR. Me lo apunto para otra vez)

A partir de este punto, el camino nos introduce en el interior de la zona boscosa, bajando hacia el llano por un barranco. Andaremos sobre un camino de tierra durante unos veinte minutos hasta que después de pasar por una pequeña balsa, la pista acaba y empieza un sendero de montaña, de esos de tres palmos de ancho. Sin duda, encaramos la parte más bonita del paseo y la que nos transporta a una típica “pateada” senderista de montaña.





Después de una media hora de descenso, vemos nuevas señales de madera. A la derecha, nos invitan a visitar la Cueva de Palacios y un Mirador. Recomiendo que toméis este desvío en trayecto de ida y vuelta porque las vistas valen mucho la pena (aunque a mi me tocó un día de estos de neblina que tocan lo que no suena) Tened aquí mucho cuidado. El sendero asciende abruptamente. Es escarpado y hay piedra suelta. Al cabo de unos diez o quince minutos veréis la citada Cueva de Palacios, en la que han instalado una mesa y unos bancos estilo pic nic. Si continuáis durante otros diez minuticos llegaréis a un alto presidido por un cartel informativo que pone nombres a las maravillas que estamos contemplando. Momento perfecto para parar un rato y coger fuerzas.





Ante vosotros, el Cinca, aparentemente manso culebreando por el llano a los pies de la sierra. También veréis ese otro “río” hecho por el hombre, el Canal del Cinca. En un pequeño tozal, se ubica la localidad de Estada. A su izquierda, la parte de atrás de su vecina Estadilla. Al frente, el Pueyo de Barbastro. Hacia vuestra derecha, el imponente Pirineo nevado. Y esas son tan solo algunas de las bellezas naturales que os esperan en este mirador.

Cuando os encontréis descansados, es el momento de retornar por donde habéis venido hasta volver a las últimas señales que visteis. Mucho cuidado. Cuando bajo por un sendero, parece que tengo trescientos años de edad. Me apoyo en todo lo que puedo y voy con tremendo cuidado. Además, de bajar “de lado” cuando enfrento las partes más empinadas. Me da igual la pinta que saco. Actuar así me ha evitado más de una tozada.


Una vez que llegamos de nuevo al sendero “principal” continuamos descendiendo y disfrutando de las vistas del llano que se abre ante nosotros, aún internados en el bosque. De hecho, en un momento, cruzamos el fondo del barranco. Una media hora después desembocaremos en una pista forestal que nos llevará a un camino de tierra a la altura de una granja de ovejas. Lo tomamos hacia la derecha y tras un breve repecho ya podremos ver la zona del canal y el lugar en el que hemos dejado el coche. En total, un par de horetas más majas que para qué.


¡¡¡Buena Andadeta!!!

sábado, 8 de marzo de 2014

Pelegriñón y Rocafort: pueblos "fantasma" en La Litera (2 horas 14 minutos aprox.)

Vertedero de Tamarite-ermita de santa Ana-Pelegriñón-ermita de la Guardia-Rocafort-Vertedero (12´2 kilómetros)

Los pueblos abandonados son una triste constante en la montaña de la provincia de Huesca. Este fenómeno es menos común en el sur de la provincia. Hay multitud de localidades de escasos habitantes pero no es común encontrar poblados no solo vacíos sino cuyos edificios, además, han sufrido el paso de los años en forma de ruinas que no dejan de dotar al paseo, en este caso, de un toque "fantasmagórico".

Esta Andadeta nos lleva por el Lugar de Interés Comunitario Yesos de Barbastro que hace de frontera natural entre la partes alta y baja de la comarca oscense de La Litera. Pero, más importante aún, significa la frontera entre el puro llano y las primeras estribaciones montañosas del Altoaragón. Son esos montes "olvidados" ante el poder y la atracción que ejercen el Prepirineo y los Pirineos. Si a este paseo por el monte, nunca mejor dicho, le añadimos la visita a Pelegriñón y Rocafort, dos localidades completamente abandonadas cuyos edificios apenas se sostienen en pie, tenemos una andadeta de lo más apañada.

Nuestro viaje se inicia en las inmediaciones del acceso al Vertedero Municipal de la Comarca de La Litera, ubicado en el término municipal de Tamarite. Para llegar hasta allí, hay que dirigirse hacia Tamarite y, a las puertas de la localidad, tomar el desvío a la izquierda que nos lleva el polígono. Por la derecha, rodea la zona industrial una pista asfaltada (con aspecto de carretera en algunos momentos) que nos llevará a un cruce de caminos. A la derecha, nos indica el camino del vertedero. En dicha encrucijada podemos dejar el coche.

Cogemos la pista en sentido al vertedero hasta que tomamos, en línea recta, el primer camino de tierra que vemos. Frente a nosotros, los montes de yeso. Durante una media hora, aproximadamente, seguimos este camino principal. Es una pista de tierra que discurre "semienterrada" con los campos de ambos lados a un nivel de unos dos metros respecto al suelo que estamos pisando. El camino va girando suavemente a la derecha. Como referencia de que vamos bien veremos, primero, la pequeña ermita de santa Ana en un alto a nuestra izquierda y, poco después, a ésta junto la ermita de la Guardia, en un tozal mayor. Nos tienen que quedar a la izquierda del camino para saber que vamos bien.

Al cabo de la media hora mencionada, vemos un desvío a la izquierda con una señal en el que reza "santa Ana". Realizamos una pronunciada U y nos dirigimos al pequeño recinto religioso, que tenemos a la vista. Ahora empieza lo interesante ya que vamos a protagonizar un recorrido circular que nos llevará respectivamente por la citada ermita, la localidad de Pelegriñón, la ermita de la Guardia y la población de Rocafort, para volver a este mismo desvío.
Ermita de Santa Ana
Tras andar unos minutos, cruzaremos un pequeño barranco seco en el que vemos varias señales informativas. Seguimos el camino por el que venimos unas decenas de metros hasta llegar a dicha ermita que nos permitirá tener una buena vista de los campos cultivados del valle y los montes que nos rodean. Volveremos sobre nuestros pasos hasta el citado barranco porque debemos tomarlo ahora a la izquierda en sentido al despoblado de Pelegriñón. Fijaos en las señales informativas. Son un buen apoyo.

Al principio es un pequeño camino. Luego, se convierte en un sendero y justo en el punto en el que se transforma en una barranquera, vemos un pequeño sendero al estilo de montaña que asciende por la derecha y que nos lleva a esta localidad abandonada. Seguiremos el sendero dejando a la izquierda los edificios derruidos construidos al abrigo de unas peñas.

De la barranquera por la que hemos subido, parte un sendero a la derecha que nos llevará a Pelegriñón



Tres imágenes del despoblado de Pelegriñón
Dejamos atrás Pelegriñón por el sendero mencionado anteriormente e internados ya en un bosque de carrascas y pinos. Veremos varios itinerarios con roderas de motos. Parece que es una zona a la que algunos vienen a hacer el cabra. Pero al menos nos sirve para tener referencias a la hora de ascender por el estrecho paso. Optaremos por el itinerario que nos lleve hacia la derecha hasta que aparezcamos en una pista forestal. Al lado, el cementerio de Rocafort.
Entre Pelegriñón y la pista de Rocafort sube un sendero de montaña por un estrecho paso

Ermita de la Guardia, en Rocafort
Vista desde la ermita
Tomamos la pista a la derecha ascendiendo durante unas decenas de metros hasta llegar a la ermita de la Guardia. Desde ahí podemos ver el despoblado de Rocafort y parte del camino que hemos de tomar a continuación. Volvemos sobre nuestros pasos y descendemos por el camino de tierra pasando por el cementerio hasta que llegamos al citado pueblo "fantasma". Llegaremos a una encrucijada en la que a la izquierda vemos indicaciones a Cuatrocorz (un tercer pueblo abandonado) y Alcampell. Me lo apunto para la próxima vez.

Iglesia de Rocafort



Rocafort, a la tardada

Pero vosotros tenéis que seguir la señal que indica hacia San Esteban. Estáis rodeando Rocafort hasta que veáis una bifurcación. A la izquierda señala el Estany de Queraltó (otro itinerario que me apunto para una futura andadeta) Vosotros tenéis que ir a la derecha y, al cabo de unos veinte minutos, amanecéis en el inicio del recorrido circular, en el punto en el que permanece la señal que indica cómo llegar a santa Ana.

En este caso, continuaremos descendiendo durante alrededor de media hora por el camino por el que iniciamos nuestra andadeta hasta llegar de nuevo al desvío del vertedero en el que hemos dejado el coche.

¡¡¡Buena Andadeta!!!

lunes, 20 de enero de 2014

Alquézar-Asque-Alquézar (2 horas y 20 minutos)

Ruta circular Alquézar-Puente de Villacantal-Asque-Puente de Fuendebaños-Alquézar (11 kilómetros)

La sierra de Guara es un entorno ideal para hacerse una pateada por el monte, porque te permite desde un paseo corto hasta un sendero de varias horas. O una Andadeta de las mías que es algo intermedio. Y si la ruta incluye Alquézar, localidad maja donde las haya, pues mejor que mejor porque así luego hacéis turismo y un poco de gasto en el pueblo. Así que venga a comprar quesos, aceite, repostería o a tomaros un café o un refresco después del paseo.

Ponemos en contador a cero en el aparcamiento que hay en la parte alta de Alquézar, al lado del camping. De ahí nos dirigimos al casco antiguo, como si fuéramos a la colegiata, por la calle Pedro Arnal Cabero (la calle Mayor de toda la vida) hasta llegar a la plaza Mosen Rafael Ayerbe (la plaza Mayor de toda la vida). Si podemos decir que a la citada plaza entramos por la parte superior derecha (esquina con calle Dragones) tenemos que tomar la calle que parte de la esquina superior derecha (calle san Lucas) para encontrarnos con el sendero, en cuyo inicio hay un cartel que pone "Lecina".

Mirando la foto de frente, entraréis por la izquierda y tenéis que coger el callejón de la derecha (calle san Lucas)
Último tramo antes de llegar al alto de san Lucas
Andaremos diez minutos en ligero ascenso hasta que vemos el alto de san Lucas. De los varios itinerarios que de ahí parten, nos tenemos que internar en el que nos lleva al barranco del río Vero. Desde ese alto llegaremos al mismo pie de río por un sendero que desciende por la ladera del barranco. ¡¡¡Cuidado con los tozolones, sobre todo si está la zona húmeda como fue mi caso!!! La pendiente te obliga a estar alerta ante los posibles resbalones. En algunos pequeños tramos tenéis vallado de madera en el que os podéis apoyar.




Descendiendo hacia el puente de Villacantal
Bajar tranquilamente hasta el fondo del barranco os llevará unos quince minutos aproximadamente hasta que lleguéis al bonito puente de Villacantal, encajonado por las impresionantes paredes de roca del barranco. Vale la pena que os toméis un respiro porque a partir de ahí es cuesta arriba durante una media hora, si os lo tomáis con calma.

Subís por un sendero que aprovecha la existencia de un barranco que tributa en el Vero. De hecho, por unos minutos, el sendero y el barranco son uno solo hasta que llegáis a un cruce de senderos. El de Lecina queda a la izquierda (ese me lo apunto para una próxima Andadeta) y a la derecha está el que debéis tomar. Veréis claramente que os dirige hacia Asque. En ese instante iniciáis un ascenso un poco "descojonante" y no por la risa que os entra sino porque es lo que técnicamente se llama "subideta del copón". Así que paciencia, respirar acompasadamente al ritmo de vuestros pasos, parar lo que haga falta para disfrutar de las vistas hasta que lleguéis a una zona en la que hay una mesa de madera y un par de bancos, con un letrero informativo que nos habla del buitre.

Al dejar el puente de Villacantal, ascendemos por un barranco secundario

Tras ir unas decenas de metros por el fondo del barranco, cogeremos el sendero de la derecha

¡¡¡Atención, repecho bueno!!!
Aunque sigue habiendo una ligera pendiente, nada que ver con lo que habéis subido así que "a la marcheta". En un momento veis un gran cartel informativo con un mapa de la zona así como una construcción a modo de pequeño refugio. Tenéis que seguir ese camino serpenteante que ya prácticamente en una pista forestal hasta que lleguéis a Asque. No faltarán señales que os indiquen que estáis en el buen camino. El bosque puro pasará a convivir con campos de cultivo, especialmente "oliveras" y "almendreras", que lo agreste de la zona tampoco permite mucho más. Al cabo de una hora y cuarto aproximadamente de haber salido de Alquézar, ya estáis en Asque.

Este recodo nos aleja del barranco y nos acerca a Asque


Asque
Entráis por la parte alta y nada más pisar la primera calle "encementada" os encontráis una señal que os indica cómo llegar a Alquézar pero por el puente de Fuendebaños. Hay que decir que la zona está bien señalizada y las posibilidades de pérdida son escasas. Siguiendo las indicaciones, volvemos a salir del pueblo. Otro mapa de grandes dimensiones nos sirve de pista para saber que vamos bien. Nos volvemos a introducir en el bosque desde la zona de campos de cultivo viviendo el proceso inverso al que experimentamos al acercarnos a Asque. La pista forestal nos va introduciendo de nuevo en el barranco del río Vero pero esta vez algunos kilómetros aguas abajo respecto a por dónde lo cruzamos la primera vez.




Al fondo, ya aparece Alquézar de nuevo

Puente de Fuendebaños
Este camino de vuelta es más corto así que al cabo de entre media hora y cuarenta minutos ya estaréis de nuevo en el fondo de la "barranquera" cruzando por el puente de Fuendebaños, igual de bonito que el de Villacantal. Vale la pena que echéis un vistazo a los paneles informativos para que os hagáis una idea de que eso de hacer puentes de piedra no era nada habitual porque valía "muchas perras". Normalmente se apañaban con pasarelas de madera. Así que el hecho de que en pocos kilómetros haya dos puentes de este tipo sobre el Vero (y eso sin contar el tercer puente del Camino de Colungo que está algo más abajo) da idea de la importancia de Alquézar.

Además, en esa zona se encuentran las instalaciones de un antiguo molino que aprovechaba la fuerza de las aguas del Vero.

Obviamente, hemos vuelto a bajar al lecho del río por lo que no nos toca otra que subir de nuevo para abandonar el barranco y llegar ya a nuestro destino: Dos kilómetros de fuerte rampa en la que hace falta juego de piernas y santa paciencia. Nunca está demás parar de vez en cuando con la excusa del paisaje aunque si estáis en la forma en que estoy yo, esas paradas sirven, básicamente, para recuperar el resuello. Pero que no se os note. La dignidad, siempre, ante todo. Si salís a la hora adecuada (yo es que soy muy desastre y a veces se me echa la tardada encima) precisamente lo bonito es disfrutar del paisaje en distintas etapas. Alquézar y Guara son muy fotogénicas.

Esa última cuesta desde el puente de Fuendebaños os puede llevar media horeta con la calma hasta que lleguéis a la zona del aparcamiento inferior que está al lado de la iglesia parroquial. No bajéis la guardia que hasta donde tenéis el coche sigue siendo todo subideta que a veces nos despistamos y nos pega el bajón cuando vemos que nos queda el último repecho.

La mejor manera de tomar fuerzas es quedarse a comer y beber algo en el pueblo con esa sensación de que hemos despegado el culo del sofá por un rato bien bueno.

¡¡¡Buena Andadeta!!!


sábado, 11 de enero de 2014

El pasado romano de Castejón del Puente

De Castejón del Puente al antiguo puente romano sobre el río Cinca por la Calzada Ilerda-Osca  y volver (1 hora y 30 minutos)

Castejón del Puente es una localidad por la que transcurre la antigua vía romana Ilerda-Osca. Además, conserva los restos de un antiguo puente romano que fue utilizado durante siglos para cruzar el río Cinca (el temible Cinca Rapax antes de ser "domado" por el montón de embalses que hay aguas arriba) Estos restos del pasado romano son los puntos de interés de esta andadeta.

A Castejón se llega por la A-22 desde Binéfar, accediendo por la salida (que es también la primera para ir a Barbastro) Desde Monzón, no vale la pena coger la autovía, tan solo salir por la N-240 hacia Barbastro. Una vez entréis en Castejón, debéis tomar una calle que rodea el pueblo por la derecha hasta que, a punto de saliros del pueblo, veáis una señal de madera que marca "calzada romana" y que se interna por un pequeño barranco. La ermita de la Virgen de la Bella se ve al frente como punto de referencia.


Iniciamos el fácil descenso flanqueados por el pueblo, a la izquierda, el tozal en el que se asientan las trincheras, por la derecha y viendo el monte en el que se asienta la ermita, al frente. Es decir, el sendero va "encajonado" por antiguos campos de labranza, notándose la humedad de una zona que está gran parte del día en umbría.

Por el camino, hay carteles informativos sobre la fauna y flora de la zona, así como el pasado romano de Castejón del Puente. En algún tramo, el sendero de tierra deja paso a suelo de roca en el que se ven las huellas de las obras de acondicionamiento que realizaban los colonos romanos para evitar que los carromatos resbalaran.

Llegamos a final de esta pequeña barranquera y el sendero desemboca en un camino de tierra. Lo tomaremos a la izquierda dirigiéndonos al río Cinca. Ese pequeño camino llega a uno mayor en el que vemos una bifurcación. Unas señales de madera nos indican que hacia la derecha está el "antiguo embarcadero" y el "puente romano". A los pocos minutos vemos que, en las inmediaciones de unas naves industriales, hay otra señal que indica la ruta hacia el embarcadero. Ese es nuestro destino. Olvidaos por completo de un cercano cartel de madera que indica que el puente romano está en la dirección opuesta. Ni puto caso, yo llegué hasta la N-240 andando sin encontrar el puente por esa señal mal puesta.




Repito, dirigíos hacia donde marca "antiguo embarcadero" porque unos doscientos de metros después nos encontraremos una pequeña senda que lleva a la orilla del río, donde se encuentran los restos del puente romano. Junto a ellos, un cartel informativo en el que nos explica cuatro cosetas sobre el citado paso sobre el Cinca. Es posible (eso sí, tener cuidado) recorrer estas ruinas por la parte superior del muro. Es flipante pensar que eso lo construyó gente hace dos mil años (echadle imaginación porque, si no, solo se ven un montón de piedras)

¡¡¡Buena Andadeta!!!