Os presento la tercera andadeta que parte de la cuidada localidad de Lecina, en plena sierra de Guara. Y las que quedan porque es una localidad de la que parten innumerables rutas de distintas longitudes y variada exigencia física. En esta ocasión, se trata de una andada tan asequible como entretenida que nos llevará a las pinturas rupestres de los Abrigos de Barfaluy.
Desde Barbastro se llega a Lecina por la carretera que lleva a Alquézar, primero, y poco antes de esta última localidad tomando el desvío hacia Colungo. Ya no dejamos dicha carretera hasta que encontramos a la izquierda la pequeña pista asfaltada que cruzando el río Vero nos llevará a Lecina. A la entrada del pueblo hay unos aparcamientos por lo que dejar el coche no será problema.
Ya andando, entramos en el pueblo. Tras unos pasos, veremos la plaza principal. De la izquierda parte una pequeña calle de la que sale el sendero que vamos a tomar. En todo el trayecto veremos postes de madera indicando el itinerario, por lo que es difícil perderse. Al salir de la población, estamos rodeados de huertos y fincas particulares cuyos muros de piedra encajonan nuestro camino. A los pocos minutos, aún con Lecina cerca a nuestras espaldas, tenemos a la izquierda el desvío a la ermita de San Martín que ignoraremos (ya iremos por allí otro día)
Durante un rato vamos descendiendo, pasando en algún tramo por antiguas bordas derruidas. Son los últimos vestigios humanos antes de internarnos en el bosque. Es el momento de subir un poco hasta que una pista forestal cruza con el sendero. Veremos un cartel que nos avisa de que se caza en la zona cuando es temporada. Pasamos de la pista y cogemos el sendero que baja.
Llegado un punto dicho sendero nos lleva a descender por roca madre en un tramo bastante vertical por lo que os pido que tengáis cuidado con los resbalones. Al llegar abajo veréis que se trata del inicio de un barranco que tan solo recorréis durante unas decenas de metros porque llegaréis a un cruce de rutas en el que comprobaréis que a la derecha sube el camino a los Abrigos de Barfaluy (el que nos interesa) mientras que a la izquierda, siguiendo el curso del congosto, el letrero señala hacia el barranco de Basender.
Tras tirar a la derecha iniciaréis un suave ascenso por la ladera de un monte. El piso del sendero pasa de la tierra y guijarros a una alfombra de piedras desmenuzadas al estilo de las que ponen como soporte de las vías del tren. Eso se produce tanto por la naturaleza del suelo en esa zona como por los drásticos cambios de temperatura que van disgregando las rocas. Os vuelvo a pedir que tengáis cuidado. Andar por ese suelo es más incómodo que en un camino de tierra, propicio para las torceduras si no se para cuenta.
Excepto al cruzar un pequeño barranco la totalidad de ese viaje es de subida con un par de repechos a tener en cuenta. A tramos podemos ver espectaculares paisajes y en otros, andamos por el interior del bosque, lo que también supone un paisaje precioso de distancia corta. No faltará mucho para llegar a nuestro destino cuando vemos un cartel que identifica una antigua carbonera. Nuestros antepasados conseguían carbón realizando grandes hogueras de leña. La combustión, unida a las enormes temperaturas que se conseguían en el interior de esas piras permitían obtener el carbón.
Continuamos nuestro camino unos pocos minutos más hasta que llegamos al borde de un gran barranco. En unos covachos ubicados unos cuantos metros más abajo se encuentran unas pinturas rupestres de entre 1.500 y 5.000 años de antigüedad. El Arte Rupestre Levantino, al que pertenecen, es Patrimonio de la Humanidad. Descenderemos utilizando en algún tramo unas escaleras metálicas rojas bastante verticales así que parad cuenta cómo bajáis. Finalmente, aparecen protegidos los covachos. Son tres. En el primero, según bajamos, se deberían ver unas pinturas negras aunque yo no las aprecié. Sí que se ven las pinturas rojas de los otros dos abrigos: figuras decorativas, además de animales y personas dibujadas esquemáticamente. Flipante ver lo que hicieron estos habitantes de Guara de hace esa burrada de años. Completan la "decoración" unos panales de abejas artificiales hechos por dos vecinos de la zona.
La vista es espectacular y si sois tan afortunados podréis ver incluso una colonia de buitres leonados surcando los aires. Buen remate. Disfrutad y recuperad fuerzas que luego os toca volver.
¡¡¡Buena andadeta!!!
*De postre, una vez de vuelta a Lecina, os podéis acercar hasta una carrasca que tiene más de mil años.
Hay un punto intermedio entre quedarse en casa y subir una montaña. Os propongo amenos paseos para descubrir paisajes (algunos poco conocidos) en la provincia de Huesca. Disfrutad.
domingo, 10 de febrero de 2013
jueves, 7 de febrero de 2013
Sendero de Aguinaliu, encrucijada de comarcas (1h 46')
La sierra de la Carrodilla, en la zona alta de las comarcas de La Litera y el Cinca Medio, es tan desconocida como atractiva. Contiene todos los elementos interesantes de montaña pero a escala pequeña porque forma parte de la serie de estribaciones montañosas que sirven de frontera entre el llano y la montaña de la provincia de Huesca. Así que casi podemos hablar más de monte que de montaña.
El sendero de Aguinaliu se encuentra en una encrucijada entre las comarcas oscenses de La Litera (al este), el Cinca Medio (oeste) y Ribagorza (norte) Se inicia prácticamente en el punto medio de la pista que comunica la localidad literana de Alins del Monte y la mediocinqueña de Fonz y, resumiendo, se trata de subir un monte para bajarlo por el otro lado hasta el siguiente valle. Como os he dicho, el comienzo del sendero (marcado con señales de madera) está en un punto intermedio de una pista forestal. Eso quiere decir que para acceder al mismo tendréis que conducir alrededor de media hora por camino de tierra. Y hay que decir que, en algunos puntos, la conducción se presenta ciertamente complicada por los baches, aunque posible. Yo me he aproximado tanto desde una localidad como desde la otra pero os recomendaré que vengáis por Alins.
Obviamente, primero os comento como se llega a Alins del Monte. Desde Binéfar es un trayecto de media hora recorriendo unos veinte kilómetros. Tomamos la carretera de Estada (A-133). Tras pasar por San Esteban de Litera y el puente sobre el lecho seco del río Sosa, veremos el desvío hacia Azanuy y Peralta de la Sal a la derecha en un cruce de carreteras. Lo cogemos. Nada más entrar en Azanuy, veremos a la izquierda un pequeño cartel en el que pone "Alins 7 (kilómetros)". Es la carretera que muere en dicha localidad literana.
Tomaremos, a las puertas del pueblo pero sin entrar en él, el camino que sale a la izquierda. Seguimos ese camino que, en líneas generales no tiene pérdida excepto un momento en el que tenemos optar por el desvío que nos lleve a realizar una pronunciada S. En todo caso estad atentos a las señales porque además de camino pecuario, esta pista también es sendero PR. Nada más dejar los campos de cultivo y adentrarnos en un pinar podemos dejar el coche a un lado de la pista. El inicio del sendero está marcado con unas señales de madera.
Comenzamos la andadeta propiamente dicha con el ascenso por la ladera de este monte que nos introduce en el mismo seno del pinar. Al cabo de unos cinco minutos, aproximadamente, el repecho de intensifica y nos sirve para empezar a coger altura y empezar a apreciar la panorámica de las colinas cercanas y el llano algo más alejado. Tened cuidado porque la piedra suelta del sendero puedo hacer que déis algún resbalón. Si es un día claro, mejor que mejor. Si os pilla niebla baja como a mi, no importa. Es espectacular ver la "boina" de bruma sobre el llano.
Cuando llevamos sobre un cuarto de hora o veinte minutos de paseo hacemos un giro a la derecha y nos internamos hacia la cumbre de este monte. Paraos un momento y disfrutad del paisaje de este lado porque nos vamos a internar aún más en el pinar y lo vamos a perder de vista. El ascenso continúa ya internados en el bosque. Tiene su dificultad pero es bastante asumible si uno se lo toma con calma. No tiene que envidiar nada a ningún sendero de montaña. Serpentea, tierra y roca madre se alternan, la vegetación es frondosa y variada... Chino chano, alrededor de la media hora de camino, ya estamos en la cumbre y encaramos hacia el norte, divisando nuevos montes y alguna casa de campo.
Es otro momento bueno para tomarse un respiro y disfrutar de la magnífica vista que ofrece este punto elevado. Cuando nos sintamos preparados, iniciamos el descenso por el otro lado del monte, que nos llevará alrededor de un cuarto de hora. Estad siempre atentos a las señales, o bien las rayas paralelas roja y blanca, o bien las piedras amontonadas a un lado del camino. "El otro lado" es zona de umbría, más húmeda, por lo que la vegetación es más tupida y tendremos que ir esquivando alguna rama de vez en cuando. La tierra se vuelve rojiza por las arcillas a medida que vamos concluyendo la ida de esta andadeta. Finalizamos en una pista forestal cuando llevamos alrededor de tres cuartos de hora de paseo en total. Un nuevo break y cuando os apetezca desandais el camino.
* A la vuelta, el repecho que sufrimos al inicio de la pateada se convierte en fuerte descenso. Así que mucho cuidado.
¡¡¡Buena andadeta!!!
El sendero de Aguinaliu se encuentra en una encrucijada entre las comarcas oscenses de La Litera (al este), el Cinca Medio (oeste) y Ribagorza (norte) Se inicia prácticamente en el punto medio de la pista que comunica la localidad literana de Alins del Monte y la mediocinqueña de Fonz y, resumiendo, se trata de subir un monte para bajarlo por el otro lado hasta el siguiente valle. Como os he dicho, el comienzo del sendero (marcado con señales de madera) está en un punto intermedio de una pista forestal. Eso quiere decir que para acceder al mismo tendréis que conducir alrededor de media hora por camino de tierra. Y hay que decir que, en algunos puntos, la conducción se presenta ciertamente complicada por los baches, aunque posible. Yo me he aproximado tanto desde una localidad como desde la otra pero os recomendaré que vengáis por Alins.
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| Alins del Monte |
Obviamente, primero os comento como se llega a Alins del Monte. Desde Binéfar es un trayecto de media hora recorriendo unos veinte kilómetros. Tomamos la carretera de Estada (A-133). Tras pasar por San Esteban de Litera y el puente sobre el lecho seco del río Sosa, veremos el desvío hacia Azanuy y Peralta de la Sal a la derecha en un cruce de carreteras. Lo cogemos. Nada más entrar en Azanuy, veremos a la izquierda un pequeño cartel en el que pone "Alins 7 (kilómetros)". Es la carretera que muere en dicha localidad literana.
Tomaremos, a las puertas del pueblo pero sin entrar en él, el camino que sale a la izquierda. Seguimos ese camino que, en líneas generales no tiene pérdida excepto un momento en el que tenemos optar por el desvío que nos lleve a realizar una pronunciada S. En todo caso estad atentos a las señales porque además de camino pecuario, esta pista también es sendero PR. Nada más dejar los campos de cultivo y adentrarnos en un pinar podemos dejar el coche a un lado de la pista. El inicio del sendero está marcado con unas señales de madera.
Comenzamos la andadeta propiamente dicha con el ascenso por la ladera de este monte que nos introduce en el mismo seno del pinar. Al cabo de unos cinco minutos, aproximadamente, el repecho de intensifica y nos sirve para empezar a coger altura y empezar a apreciar la panorámica de las colinas cercanas y el llano algo más alejado. Tened cuidado porque la piedra suelta del sendero puedo hacer que déis algún resbalón. Si es un día claro, mejor que mejor. Si os pilla niebla baja como a mi, no importa. Es espectacular ver la "boina" de bruma sobre el llano.
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| Boira sobre el llano |
Cuando llevamos sobre un cuarto de hora o veinte minutos de paseo hacemos un giro a la derecha y nos internamos hacia la cumbre de este monte. Paraos un momento y disfrutad del paisaje de este lado porque nos vamos a internar aún más en el pinar y lo vamos a perder de vista. El ascenso continúa ya internados en el bosque. Tiene su dificultad pero es bastante asumible si uno se lo toma con calma. No tiene que envidiar nada a ningún sendero de montaña. Serpentea, tierra y roca madre se alternan, la vegetación es frondosa y variada... Chino chano, alrededor de la media hora de camino, ya estamos en la cumbre y encaramos hacia el norte, divisando nuevos montes y alguna casa de campo.
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| Vista "del otro lado" |
Es otro momento bueno para tomarse un respiro y disfrutar de la magnífica vista que ofrece este punto elevado. Cuando nos sintamos preparados, iniciamos el descenso por el otro lado del monte, que nos llevará alrededor de un cuarto de hora. Estad siempre atentos a las señales, o bien las rayas paralelas roja y blanca, o bien las piedras amontonadas a un lado del camino. "El otro lado" es zona de umbría, más húmeda, por lo que la vegetación es más tupida y tendremos que ir esquivando alguna rama de vez en cuando. La tierra se vuelve rojiza por las arcillas a medida que vamos concluyendo la ida de esta andadeta. Finalizamos en una pista forestal cuando llevamos alrededor de tres cuartos de hora de paseo en total. Un nuevo break y cuando os apetezca desandais el camino.
* A la vuelta, el repecho que sufrimos al inicio de la pateada se convierte en fuerte descenso. Así que mucho cuidado.
¡¡¡Buena andadeta!!!
lunes, 21 de enero de 2013
Binéfar-sierra de San Quílez-Binéfar (2h 39')
Hacer una andada por los alrededores de Binéfar, mi pueblo, ha tenido algunas ventajas que se pueden aprovechar. Como no me había preparado un paseo por algún otro lugar ha sido una opción muy socorrida porque no he tenido que pensar dónde ir y me he ahorrado el coger el coche. Simplemente, he salido ya andando de la puerta de casa. Por otro lado, me ha permitido descubrir rincones de mi propia localidad que aún no conocía a pesar de llevar la mayor parte de mi vida aquí. Y he hecho aprecio al esfuerzo del Ayuntamiento por habilitar un camino natural. Porque supongo yo que este tipo de actuaciones se llevan a cabo precisamente para que alguien las disfrute.
Esta ruta, pues, nos lleva de Binéfar a la sierra de San Quílez para volver a la localidad literana utilizando en una buena parte el Camino Natural.
Salimos del pueblo por la travesía que lleva a Monzón. Poco después de pasar bajo el puente de la vía del ferrocarril (hay acera) vemos un camino asfaltado hacia la izquierda que lleva, en primera instancia, al Matadero Fribín. Hay que cruzar la travesía, así que tened cuidado. Al llegar a la altura de dicha empresa, seguimos el camino hacia la derecha hasta llegar a la rotonda de la vía de servicio de la autovía A-22, tras cruzar un túnel bajo dicha vía rápida. Han pasado unos diez minutos desde que emprendimos el paseo.
Cruzamos también esa glorieta con mucho cuidado, ya que no hay acera ni paso de cebra. Veremos que, paralelamente al tramo de la vía de servicio que transcurre a nuestra izquierda, hay una especie de camino de tierra separado de la carretera por una valla de madera. Tomamos ese camino y andamos unos diez minutos hasta llegar a una pequeña balsa. A esa altura muere (o nace, según se mire) otro camino de tierra que vemos señalizado como parte del camino natural, que nos encara ya hacia San Quílez.
Vamos paralelos a la carretera de Binaced hasta que damos con una vía pecuaria algo más grande en la que giramos a la derecha. Ya no dejamos ese camino hasta llegar al Canal de Zaidín, ramal del Canal de Aragón y Cataluña. Cruzamos el puente sobre la canalización y tomamos la ruta que nos lleva a la sierra de San Quílez, a la altura del conocido como "Huerto de Don Hipólito" más o menos. Cuando lleguemos a una especie de placeta natural con una gran carrasca, llevaremos una hora de camino desde que empezamos.
Estamos ya en la sierra de San Quílez, un lugar muy querido por los binefarenses. Vamos a sacarle partido. Ahora nos dirigimos hacia la izquierda en sentido hacia la ermita dedicada al mismo santo. Es del poco terreno boscoso que hay tanto en ese saso como en el término municipal de la Villa. Básicamente, pinar. Llegados a la explanada de la ermita, descendemos por el único camino que hay dejando el pequeño recinto religioso a nuestra derecha.
Al cabo de unas decenas de metros, cuando llevamos algo más de una hora de andada, os recomiendo que os paréis un rato en el mirador de la fuente de los pajaritos (pajaretes, le llamaría yo). Nos ofrece grandes vistas del llano literano, así como de la propia localidad de Binéfar. Sin embargo, no nos encantemos que esta ruta es larga.
Nos encontramos el descenso más pronunciado de nuestro paseo, que nos llevará al canal de nuevo. Nos van surgiendo varios ramales del camino pero yo os recomiendo que sigais por el que estáis hasta llegar al inicio del Camino Natural en su tramo del canal. Para haceros una idea, si a un lado transcurre un camino asfaltado de servicio de esta canalización de agua, la vía natural se ha habilitado en el otro margen. Tiene una longitud de unos tres kilómetros.
Nos permite ver el canal desde otra perspectiva (quien diría que puede cambiar tanto la cosa tan solo yendo por el otro lado) Hasta hace relativamente poco tiempo, ese margen era tan solo una zona de maleza por la que no se podía pasar. Lo realizaremos por completo pero con una variación que os explico. Cada cierta distancia, el Camino Natural queda cortado por los caminos que transcurren entre la sierra y la zona baja. En el penúltimo cruce, subiremos unos pocos metros hacia la sierra. Reconoceréis ese camino porque se ve desde el canal dos indicadores de madera, uno de ellos pone Balsa de las Golondrinas. El otro, ramal del camino de Alcort. Cogéis entonces el pequeño camino de la derecha (en primer camino que se veía desde en canal) que os llevará al conocido con el poco estimulante nombre de "Camino de las Basuras" porque era el que llevaba al vertedero municipal antes de ser clausurado.
Es entonces cuando bajamos hacia el Canal de nuevo y al llegar al mismo, retomamos el Camino Natural en sentido contrario para hacer el único tramo que nos faltaba. Cuando lleguemos al primer cruce; como queráis, o seguís la Vía Verde o, como hice yo por cambiar, nos pasamos al camino asfaltado que discurre paralelo a la canalización. En todo caso, cuando lleguéis a una gran balsa en la que se puede advertir la señal de un restaurante próximo, abandonad la "banqueta" del canal y tomad ese camino, llamado de "El Romeral" hasta llegar a la rotonda de la vía de servicio de la autovía de la que prácticamente partimos, completando el circuito.
Tras pasar por debajo del canal, tomar a la izquierda el desvío al llegar al matadero y volver a entrar en Binéfar cruzando el túnel del puente de la vía, habréis completado estas casi dos horas y tres cuartos de paseo.
¡¡¡Buena andadeta!!!
Esta ruta, pues, nos lleva de Binéfar a la sierra de San Quílez para volver a la localidad literana utilizando en una buena parte el Camino Natural.
Salimos del pueblo por la travesía que lleva a Monzón. Poco después de pasar bajo el puente de la vía del ferrocarril (hay acera) vemos un camino asfaltado hacia la izquierda que lleva, en primera instancia, al Matadero Fribín. Hay que cruzar la travesía, así que tened cuidado. Al llegar a la altura de dicha empresa, seguimos el camino hacia la derecha hasta llegar a la rotonda de la vía de servicio de la autovía A-22, tras cruzar un túnel bajo dicha vía rápida. Han pasado unos diez minutos desde que emprendimos el paseo.
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| Tras pasar este túnel cogeremos un camino a la izquierda |
Cruzamos también esa glorieta con mucho cuidado, ya que no hay acera ni paso de cebra. Veremos que, paralelamente al tramo de la vía de servicio que transcurre a nuestra izquierda, hay una especie de camino de tierra separado de la carretera por una valla de madera. Tomamos ese camino y andamos unos diez minutos hasta llegar a una pequeña balsa. A esa altura muere (o nace, según se mire) otro camino de tierra que vemos señalizado como parte del camino natural, que nos encara ya hacia San Quílez.
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| Este camino discurre paralelo a la vía de servicio de la A-22 |
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| El inicio del Camino Natural queda a nuestra espalda |
Vamos paralelos a la carretera de Binaced hasta que damos con una vía pecuaria algo más grande en la que giramos a la derecha. Ya no dejamos ese camino hasta llegar al Canal de Zaidín, ramal del Canal de Aragón y Cataluña. Cruzamos el puente sobre la canalización y tomamos la ruta que nos lleva a la sierra de San Quílez, a la altura del conocido como "Huerto de Don Hipólito" más o menos. Cuando lleguemos a una especie de placeta natural con una gran carrasca, llevaremos una hora de camino desde que empezamos.
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| Tras cruzar el canal comenzamos el ascenso a la sierra |
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| Ya estamos en San Quílez. Ahora, hacia la ermita |
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| La ermita de San Quílez (derecha) y el camino por el que iniciamos el descenso |
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| Vista de Binéfar desde San Quílez |
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| Dos imágenes del Camino Natural |
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| Ramal del camino de Alcort |
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| El atardecer me pilló volviendo por el camino asfaltado de la banqueta del canal |
Tras pasar por debajo del canal, tomar a la izquierda el desvío al llegar al matadero y volver a entrar en Binéfar cruzando el túnel del puente de la vía, habréis completado estas casi dos horas y tres cuartos de paseo.
¡¡¡Buena andadeta!!!
domingo, 20 de enero de 2013
Hoy he hecho una andada de dos horas y tres cuartos. Y también la quiero poner en el blog. Por ello, voy a seguir con ese espíritu de paseos asequibles para la gente que se toma esta actividad más como ocio que como deporte. Pero no voy a renunciar a añadir otras rutas más extensas, que requieren mayor exigencia física. Cada uno que escoja según sus gustos y capacidades. Por ello, he rebautizado el blog y ahora se queda con el sencillo nombre de Andadetas.
viernes, 18 de enero de 2013
Barranco de Alquézar por partida doble
No me he encontrado con muchos senderos circulares en mis andadas. Éste es uno de los casos y tiene ese pequeño punto añadido de disfrute al no volver por donde has ido. Bueno, siendo exactos, la ruta que os propongo tiene la forma de un 8. Como no, Alquézar es el punto de partida de éste como de otros tantos paseos bien majos. Esta conocida localidad del prepirineo aragonés está rodeada de caminos y senderos de gran interés paisajístico. No solo merece la pena ir, sino repetir.
Partiendo de Barbastro, hay que tomar la carretera de Alquézar (A-1232) y nos plantamos allí en una media hora. Tomamos la rotonda hacia la señal de aparcamiento que queda en la parte superior de la localidad y allí dejamos el coche.
Ya andando, nos cruzamos Alquézar de punta a punta dirigiéndonos hacia la colegiata. A sus pies desciende una calle en bastante pendiente. Al poco de iniciar el descenso, tan solo unos metros, veremos un estrecho pasillo empedrado a la izquierda como si fuéramos hacia el barranco, que nos lleva al Mirador d'O Bicón. Podemos disfrutar de las vistas un momento antes de iniciar el descenso.
A la izquierda, surge un sendero. Tened mucho cuidado. Desciende en bastante pendiente hasta el fondo mismo del barranco del río Vero así que tomadlo con calma. Id parando, disfrutad de las vistas del congosto y de los escaladores que hacen equilibrios en las paredes de la zona. El pequeño sendero hace curva y contra curva hasta que se llega a una pequeña presa.
En ese punto podéis tirar a la derecha en sentido a la minicentral hidroelétrica o a la izquierda, yendo río arriba. Yo os lo explicaré como lo hice.
Decidí ir a la izquierda hacia la presa cruzando por un primer tramo de pasarela. Salvado el salto de agua, se camina unos minutos hasta volvernos a encontrar con otras pasarelas que transcurren a unos tres metros de altura sobre el nivel del río, aproximadamente. Estamos en una parte estrecha del congosto en la que merece la pena pararse para echar un vistazo a nuestro alrededor, embargándonos del silencio que ahí se respira.
La barranquera se abre aguas arriba al mismo tiempo que dejamos el paso metálico para volver al sendero. A nuestra izquierda vemos un desvío que nos invita a volver a Alquézar ascendiendo por un estrecho barranco. Pero nos perderíamos una de los puntos más atractivos de la ruta si lo cogemos ya. Así que seguid el sendero hacia el río y llegareis al pie de un espectacular abrigo (especie de cueva pero no tan cerrado) Simplemente impresionante.
Volvemos sobre nuestros pasos y, ahora sí, subimos chino chano y con paciencia por el caminete que os he dicho antes. Alterna pasarelas de metal, madera y sendero de tierra y roca. Armaos de paciencia, que la pendiente es maja.
Llegado un punto, el camino se convierte en un sendero enlosado que se abre en Y. A la izquierda nos lleva a la zona de la colegiata de nuevo. A la derecha, a una zona algo más arriba de la antigua plaza Mayor llamada ahora Mosén Rafael Ayerbe, pasando por una fuente renacentista.
Aquí es elección vuestra si ya habéis tenido suficiente paseo o si queréis seguir un poco más y completar el segundo círculo de la ruta en 8 que os he dicho anteriormente. Para ello, volveremos a los pies de la colegiata, al mirador d'O Bicón y a bajar por el sendero escarpado hasta la zona de la presa. Pero entonces tomaremos el desvío a la derecha, hacia la minicentral.
Vamos tomando altura por el canto del río y tras pasar por el hueco que dejan unas grandes rocas nos encontramos con unas nuevas pasarelas que durante un tramo nos permiten circular paralelos al río, pegados a la roca, pudiendo admirar otro bonito tramo del congosto.
Una vez dejamos las pasarelas a la altura de la pequeña minicentral, tomamos un sendero de tierra que va ascendiendo por una de las laderas del barranco. Siguiendo las señales, llegaremos a Alquézar de nuevo, a la altura de un pequeño aparcamiento que hay dentro del pueblo muy cerca de la iglesia parroquial. Nos volvemos a cruzar Alquézar, esta vez en sentido ascendente hasta llegar al coche. Aunque vale la pena que os paréis a tomar un algo en cualquiera de los bares y restaurantes rumiando el bonito paseo que habéis hecho.
¡¡¡Buena andada!!!
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| Alquézar |
Partiendo de Barbastro, hay que tomar la carretera de Alquézar (A-1232) y nos plantamos allí en una media hora. Tomamos la rotonda hacia la señal de aparcamiento que queda en la parte superior de la localidad y allí dejamos el coche.
Ya andando, nos cruzamos Alquézar de punta a punta dirigiéndonos hacia la colegiata. A sus pies desciende una calle en bastante pendiente. Al poco de iniciar el descenso, tan solo unos metros, veremos un estrecho pasillo empedrado a la izquierda como si fuéramos hacia el barranco, que nos lleva al Mirador d'O Bicón. Podemos disfrutar de las vistas un momento antes de iniciar el descenso.
A la izquierda, surge un sendero. Tened mucho cuidado. Desciende en bastante pendiente hasta el fondo mismo del barranco del río Vero así que tomadlo con calma. Id parando, disfrutad de las vistas del congosto y de los escaladores que hacen equilibrios en las paredes de la zona. El pequeño sendero hace curva y contra curva hasta que se llega a una pequeña presa.
En ese punto podéis tirar a la derecha en sentido a la minicentral hidroelétrica o a la izquierda, yendo río arriba. Yo os lo explicaré como lo hice.
Decidí ir a la izquierda hacia la presa cruzando por un primer tramo de pasarela. Salvado el salto de agua, se camina unos minutos hasta volvernos a encontrar con otras pasarelas que transcurren a unos tres metros de altura sobre el nivel del río, aproximadamente. Estamos en una parte estrecha del congosto en la que merece la pena pararse para echar un vistazo a nuestro alrededor, embargándonos del silencio que ahí se respira.
La barranquera se abre aguas arriba al mismo tiempo que dejamos el paso metálico para volver al sendero. A nuestra izquierda vemos un desvío que nos invita a volver a Alquézar ascendiendo por un estrecho barranco. Pero nos perderíamos una de los puntos más atractivos de la ruta si lo cogemos ya. Así que seguid el sendero hacia el río y llegareis al pie de un espectacular abrigo (especie de cueva pero no tan cerrado) Simplemente impresionante.
Volvemos sobre nuestros pasos y, ahora sí, subimos chino chano y con paciencia por el caminete que os he dicho antes. Alterna pasarelas de metal, madera y sendero de tierra y roca. Armaos de paciencia, que la pendiente es maja.
Llegado un punto, el camino se convierte en un sendero enlosado que se abre en Y. A la izquierda nos lleva a la zona de la colegiata de nuevo. A la derecha, a una zona algo más arriba de la antigua plaza Mayor llamada ahora Mosén Rafael Ayerbe, pasando por una fuente renacentista.
Aquí es elección vuestra si ya habéis tenido suficiente paseo o si queréis seguir un poco más y completar el segundo círculo de la ruta en 8 que os he dicho anteriormente. Para ello, volveremos a los pies de la colegiata, al mirador d'O Bicón y a bajar por el sendero escarpado hasta la zona de la presa. Pero entonces tomaremos el desvío a la derecha, hacia la minicentral.
Vamos tomando altura por el canto del río y tras pasar por el hueco que dejan unas grandes rocas nos encontramos con unas nuevas pasarelas que durante un tramo nos permiten circular paralelos al río, pegados a la roca, pudiendo admirar otro bonito tramo del congosto.
Una vez dejamos las pasarelas a la altura de la pequeña minicentral, tomamos un sendero de tierra que va ascendiendo por una de las laderas del barranco. Siguiendo las señales, llegaremos a Alquézar de nuevo, a la altura de un pequeño aparcamiento que hay dentro del pueblo muy cerca de la iglesia parroquial. Nos volvemos a cruzar Alquézar, esta vez en sentido ascendente hasta llegar al coche. Aunque vale la pena que os paréis a tomar un algo en cualquiera de los bares y restaurantes rumiando el bonito paseo que habéis hecho.
¡¡¡Buena andada!!!
miércoles, 16 de enero de 2013
San Salvador de Castillonroy, la ermita fronteriza (1h 30')
La ermita de San Salvador, en el término municipal de Castillonroy tiene algunas particularidades. Hasta ella no llega ninguna pista forestal ni camino, tan solo el sendero. Por lo tanto no se puede acceder con vehículos. Es una ermita de frontera, ubicada en Huesca pero a escasísimos kilómetros de la frontera catalana. Y sin tener una altura remarcable (alrededor de 775 metros) su localización estratégica permite disfrutar de unas espectaculares vistas de prácticamente 360º (el Pirineo al norte, Cataluña al este, el llano a sur y el prepirineo al oeste)
Una cosa vaya por delante, el que quiera hacer esta andada ha de tener ganas de hacer un poco de faena porque se salvan alrededor de 350 metros de desnivel en los tres cuartos de hora que hay de subida, aproximadamente. Mejor estar en una cierta forma física, aunque creo que es bastante asequible para todo el mundo si cada uno lo hace a su ritmo.
Partiendo en coche desde Binéfar, hay que tomar la carretera A-140 pasando por Tamarite y Albelda. A pocos kilómetros de la frontera con Cataluña vemos un desvío a la izquierda hacia Castillonroy. Es una pequeña carretera asfaltada que cruza lo que en la zona se llaman "chesas" (yesos). Al otro lado nos encontramos con la N-230 que lleva de Lleida a Vielha. La tomamos a la izquierda pero con cuidado porque después de unos centenares de metros tenemos que girar a la derecha en el desvío a Castillonroy. Ascendemos otro pequeño tramo hasta encontrarnos con el pueblo, pero no entramos dentro sino que tomamos el desvío a la derecha de la nueva carretera que nos encontraremos. Un par de kilómetros más abajo encontraremos a la izquierda el inicio del camino que nos llevará a la ermita de San Salvador. Allí podemos dejar el coche.
E iniciamos nuestro paseo.
Tardaremos unos veinte minutos andando por una pista de tierra hasta llegar a lo que puede considerarse el monte en el que se asienta la ermita de San Salvador. No hay pérdida. El único punto conflictivo es cuando llegamos a una Y. Entonces hay que seguir el desvío que parece la prolongación natural del camino por el que ya estamos y olvidarnos del que queda a nuestra izquierda. Si lo habéis cogido bien, al cabo de tres o cuatro minutos veis otro cartel de madera que nos invita a tomar un camino más pequeño a la derecha.
Tras una curva pronunciada vemos un fuerte repecho con el que podemos considerar que ya estamos ascendiendo el monte que os he comentado anteriormente. Son unos cinco minutos de fuerte pendiente hasta que se suaviza. Al cabo de algo más de media hora el camino se convierte en sendero y comienza la parte más espectacular de este paseo. Y la más dura. El sendero serpentea por el borde de esta montaña por lo que las vistas son increibles.
Acercándonos a la hora de ruta, nos internamos en el monte para encarar el último tramo que nos llevará unos diez minutos por una zona boscosa, primero; y otra de monte bajo, al final. Podréis ver dos senderos que se entrecruzan, uno asciende más directamente por lo que es algo más duro. El otro da más rodeo así que la subida es algo (solo algo) más descansada.
Tras una hora de ascenso, aproximadamente, llegamos a la ermita de San Salvador. Os recomiendo que os toméis vuestro tiempo. Primero para descansar pero, sobre todo, para disfrutar del paisaje allá donde queramos posar la vista. Mirando hacia el noreste divisamos el pantano de Santa Ana. Un lado es Aragón y el otro Cataluña. Toda esa parte que queda al otro lado de la zona por la que hemos ascendido nos ofrece una impagable estampa de los Pirineos, más bonitos aún si cabe si subís como yo en invierno porque estaban nevados.
La vuelta se os hará más descansada si, como yo, os cuesta menos bajar que subir. A mi me costó unos diez minutos menos la vuelta.
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| La ermita se encuentra en la cima del monte que hay detrás del cartel |
Una cosa vaya por delante, el que quiera hacer esta andada ha de tener ganas de hacer un poco de faena porque se salvan alrededor de 350 metros de desnivel en los tres cuartos de hora que hay de subida, aproximadamente. Mejor estar en una cierta forma física, aunque creo que es bastante asequible para todo el mundo si cada uno lo hace a su ritmo.
Partiendo en coche desde Binéfar, hay que tomar la carretera A-140 pasando por Tamarite y Albelda. A pocos kilómetros de la frontera con Cataluña vemos un desvío a la izquierda hacia Castillonroy. Es una pequeña carretera asfaltada que cruza lo que en la zona se llaman "chesas" (yesos). Al otro lado nos encontramos con la N-230 que lleva de Lleida a Vielha. La tomamos a la izquierda pero con cuidado porque después de unos centenares de metros tenemos que girar a la derecha en el desvío a Castillonroy. Ascendemos otro pequeño tramo hasta encontrarnos con el pueblo, pero no entramos dentro sino que tomamos el desvío a la derecha de la nueva carretera que nos encontraremos. Un par de kilómetros más abajo encontraremos a la izquierda el inicio del camino que nos llevará a la ermita de San Salvador. Allí podemos dejar el coche.
E iniciamos nuestro paseo.
Tardaremos unos veinte minutos andando por una pista de tierra hasta llegar a lo que puede considerarse el monte en el que se asienta la ermita de San Salvador. No hay pérdida. El único punto conflictivo es cuando llegamos a una Y. Entonces hay que seguir el desvío que parece la prolongación natural del camino por el que ya estamos y olvidarnos del que queda a nuestra izquierda. Si lo habéis cogido bien, al cabo de tres o cuatro minutos veis otro cartel de madera que nos invita a tomar un camino más pequeño a la derecha.
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| El camino se convertirá en sendero |
Tras una curva pronunciada vemos un fuerte repecho con el que podemos considerar que ya estamos ascendiendo el monte que os he comentado anteriormente. Son unos cinco minutos de fuerte pendiente hasta que se suaviza. Al cabo de algo más de media hora el camino se convierte en sendero y comienza la parte más espectacular de este paseo. Y la más dura. El sendero serpentea por el borde de esta montaña por lo que las vistas son increibles.
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| Vista del llano literano ascendiendo por el monte de San Salvador |
Acercándonos a la hora de ruta, nos internamos en el monte para encarar el último tramo que nos llevará unos diez minutos por una zona boscosa, primero; y otra de monte bajo, al final. Podréis ver dos senderos que se entrecruzan, uno asciende más directamente por lo que es algo más duro. El otro da más rodeo así que la subida es algo (solo algo) más descansada.
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| Último tramo del ascenso. Ya podemos ver la ermita. |
Tras una hora de ascenso, aproximadamente, llegamos a la ermita de San Salvador. Os recomiendo que os toméis vuestro tiempo. Primero para descansar pero, sobre todo, para disfrutar del paisaje allá donde queramos posar la vista. Mirando hacia el noreste divisamos el pantano de Santa Ana. Un lado es Aragón y el otro Cataluña. Toda esa parte que queda al otro lado de la zona por la que hemos ascendido nos ofrece una impagable estampa de los Pirineos, más bonitos aún si cabe si subís como yo en invierno porque estaban nevados.
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| Desde este mirador se admira el Pirineo |
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| La ermita de San Salvador fue restaurada hace unos años |
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| Pantano de Santa Ana |
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| Vista del Pirineo |
La vuelta se os hará más descansada si, como yo, os cuesta menos bajar que subir. A mi me costó unos diez minutos menos la vuelta.
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